La ciudadela inca de Choquequirau, en el departamento peruano de Cuzco, será uno de los principales destinos para el ecoturismo mundial en diez años, cuando se haya desenterrado más de la mitad de su superficie, que aún permanece oculta por la espesa vegetación selvática.
Considerado el último refugio de los incas y situado a tan solo 75 kilómetros de la gran fortaleza de Machu Picchu, el complejo de Choquequirau fue declarado recientemente "Santuario Arqueológico" por el gobierno peruano, que ha iniciado un proceso de rescate de estas ruinas con el apoyo financiero de Francia.
El proyecto pretende salvaguardar el entorno y la biodiversidad del lugar, al tiempo que mejorar servicios y accesos con la finalidad de que en diez años pueda recibir a 270 visitantes diarios frente a los escasos diez turistas que llegan actualmente, explicó el arquitecto y coordinador del plan Julio Peña Flores.
Las tareas de reconstrucción y adecuación de estas ruinas requieren una inversión aproximada de 25 millones de dólares, de los que hasta el momento el gobierno francés ha comprometido 5,7 millones a través de un convenio de conversión de deuda.
El acuerdo, impulsado por la primera dama de Perú, Eliane Karp, tras un encuentro con el presidente francés, Jacques Chirac, permitirá invertir en Choquequirau un dinero en principio destinado a pagar la deuda externa de Perú con este país europeo.
Según Karp, el proyecto Choquequirau tratará de evitar que se repita "el desorden" con el que se desarrolló Machu Picchu para lograr así "un turismo ecológico, vivo, cultural y mucho más planificado".
Aunque se han previsto mejoras en los caminos de acceso a las localidades cercanas, la llegada al complejo seguirá realizándose a pie a través de los caminos peatonales que lo circundan.
El complejo, situado a 3.100 metros sobre el nivel del mar, se construyó de forma escalonada sobre las estribaciones andinas, rodeado de impresionantes nevados de más de 5.000 metros de altitud.
Por los restos hallados, se cree que la ciudadela fue abandonada súbitamente y quemada por los mismos pobladores en algún momento del siglo XV, en una época próxima al despoblamiento de Machu Picchu.
Sin embargo, a diferencia de esta famosa ciudadela, formada casi exclusivamente por centros ceremoniales, en Choquequirau se encuentran todo tipo de construcciones, desde humildes viviendas hasta fastuosos templos, según explicó Julio Peña.
Poco se sabe de los antiguos pobladores del complejo aunque la creencia más extendida es que esta ciudadela fue uno de los últimos refugios de los incas tras la conquista española.
Las primeras menciones sobre Choquequirau datan del periodo virreinal y las ruinas han sido visitadas por viajeros y aventureros durante varios siglos.
Sin embargo, las primeras tareas de restauración no se iniciaron hasta 1993 y se impulsaron en 1999 cuando se diseñó un plan maestro que ahora ha encontrado financiación.


Turismo
Hotel Club News
08/10/2003




