El presidente de la Asociación de Inmobiliarias de Punta del Este, Alberto Prandi, admitió que la temporada ha fracasado y se está en fase -como ha ocurrido en diversas oportunidades con el sector del agro- en situación de emergencia turística a causa de los magros resultados obtenidos.
En una primera evaluación de la temporada estival puntaesteña, al término de enero, comenzó diciendo: "A nivel de ADIPE se trabajó un 50 por ciento en relación a la temporada anterior. Son niveles muy bajos. Previo al comienzo de la temporada, ya nosotros no compartíamos la lectura tan optimista del sector oficial de lo que iba a ser la temporada.
Ya la región estaba en una situación complicada e iba a generar los impactos que hoy se han hecho realidad. También teníamos el antecedente de los atentados del 11 de setiembre, y podía generar lecturas digamos más escépticas, o quizás más amparadas en el suceder de la realidad. Ahora bien: en cuanto a la promoción, nada podemos decir, ya que creemos fue acertada".
Prandi, en ese curso de reflexión, consideró entonces que toda la situación "está directamente vinculada al corralito. El 80 por ciento del mercado turístico provenía, hasta este año, de la argentina. Cuando uno depende prácticamente de un solo mercado, el turismo interno no puede absorber esa sensación de repliegue de los argentinos".
Y en ese sentido: "También es cierto, que no hemos sabido trabajar la apertura de otros mercados. Pero insisto en que nos llegamos a sentir rehenes de una situación crítica externa. Una primera crisis (Argentina) genera una segunda crisis (Punta del Este), la que puede llegar a ser tan profunda como la primera, con un aumento factible del porcentaje de desempleo.
Adipe asume que la temporada fracasó y Punta del Este no puede esperar un año más lo que sería la fractura de la estacionalidad del balneario". Prandi prolongó su análisis en forma contundente: "Hay que seguir insistiendo durante todo el año en el turismo interno con espectáculos y atractivos de invierno. No podemos seguir durmiendo la siesta comercial hasta el año que viene.
En cuanto a la situación concreta de los alquileres, el titular de Adipe manifestó lo siguiente: "Se ha alquilado en valores similares o menores a otros balnearios. Y nos pusimos a tiro bajando notablemente las tarifas, además de que Adipe pudo utilizar la tarjeta de débito y de crédito, hasta que los bancos - por los importes- le cerraron el camino. Teníamos toda la mecánica para operar, pero voy a esto: las dificultades han sido diversas, como podrá percibir. Nosotros finalmente quedamos acorralados por el corralito. Por supuesto que estuvieron sus propietarios y hubo un nivel alto de poder adquisitivo en tales turistas, pero no pudimos llegar con nuestra oferta a la clase media".
Hotelería y gastronomía
Alberto Prandi señaló en torno a otras áreas de servicios que la situación es similarmente crítica: "La situación hotelera está hablando de números similares o peor a la nuestra. Quiere decir que hay también una fase de crisis, que evidentemente alcanza a la gastronomía. La industria turística está viviendo una crisis muy profunda y amerita que se la declare - como se ha hecho - la situación de emergencia.
Los operadores privados tenemos que potenciar esa posición ante las autoridades nacionales". Una proyección para febrero: "Tenemos una perspectiva interesante por el Carnaval en la primera quincena. Creemos que vamos a tener el mismo volumen de turismo interno - el crecimiento ha sido decisivo- y, por otro lado, pensamos que algunos argentinos que estuvieron con serias dificultades para venir en enero, podrían venir porque han encontrado mecanismos alternativos para hacerlo. No podemos esperar un febrero que sea bueno, pero sí podemos apostar a que los clientes argentinos aparezcan, teniendo en cuenta que hemos achicado aun más las tarifas".


Turismo
Realidad Semanal
03/02/2002




