Incertidumbre, desasosiego es lo que se encuentra al conversar con diversos operadores privados puntaesteños y su visión de lo que puede ser la temporada estival 2001-2002. «Si empatamos somos unos fenómenos», admitió el operador inmobiliario Alberto Osacar. «No sabemos lo que va a pasar», dijo la presidenta del Centro de Hoteles Susana Gaibisso. Va a ser el veranocard (de las tarjetas de crédito y de débito) y el verano de los propietarios.
El verano de los eventos muy calculados y el verano de los cheques, además del verano donde no se aceptará dinero argentino en la mayoría de los comercios debido a la fluctuación cambiaria. El panorama no pinta un paisaje alentador, por cierto, pero Punta del Este ya ha sabido padecer estas fases críticas.
De igual modo, cierto halo de desconcierto está abrumando a los operadores privados. El operador inmobiliario Alberto Osacar admitió que en Punta del Este «se está viviendo una situación realmente difícil. Hace más de dos meses, fijese, estábamos todos esperando la concreción de una buena temporada, pero la situación actual en la Argentina ha cambiado en forma tajante lo que puede ser la temporada de verano que, en rigor, ya comenzó y estamos en una fase de incertidumbre total.
Estamos a mediados de diciembre y en lo que tendría que ser el pleno auge de pre-temporada y estamos en veremos, es un asunto muy crítico para toda el área inmobiliaria. Osacar consideró, por otra parte, que tal situación está más allá de la gestión promocional que han efectuado con insistencia los operadores privados de este centro balneario: «El éxito o el fracaso de la temporada está muy por encima de los esfuerzos que hemos venido haciendo todas las áreas que hacen al turismo. Porque ante el estado de las cosas, es imprevisible -y estamos, insisto, a mediados de diciembre- saber qué va a ocurrir la semana que viene, así que si empatamos esta temporada somos unos fenómenos».
Y agregó: «En cuanto a turismo brasileño es posible que también haya una caída del promedio habitual, pero van a llegar y permanecer en Punta del Este entre el 28 de diciembre y el 6 de enero, para luego regresar para los días de Carnaval. Por otra parte, estoy convencido que va a haber un crecimiento del turismo interno que tendrá su incidencia buena en algunos sectores, ciertamente, y que seguramente va tener un porcentaje de crecimiento por aquí. Personalmente, como la mayoría de los operadores inmobiliarios, pensamos que va a ser una temporada de propietarios, de aquellos propietarios que se manejan con dinero que tienen depositado fuera de sus respectivos países, en particular los argentinos que siguen siendo nuestros mejores clientes».
El fuerte efecto promocionar que se viene practicando en forma masiva en la Argentina para que los ciudadanos de ese país se queden a veranear en destinos turísticos de su propio país, merece una reflexión de Osacar: «Es cierto, sí, que pueda llegar a tener su incidencia negativa para nosotros. El otro día escuché a Amalia Fortabat, que tiene tres mansiones en Punta del Este y José Ignacio, decir que se va a quedar a pasar las vacaciones casi en un speech que tenía como una suerte de gesto patriótico ante la situación que están viviendo.
Hay que leerlo como un mensaje directo a toda la clase ejecutiva y empresarial de que deberían seguir el ejemplo, es decir de quedarse a veranear en sus destinos turísticos». Y finalmente: «Estamos saliendo a la desesperada y soy de los que piensan que se está exagerando con todo esto de las tarjetas. Porque a decir verdad las tarjetas siempre existieron en Punta del Este y nunca hubo problemas. Y estamos pecando de lo que calificaría de inexperiencia turística.
Para quienes venimos trabajando en Punta del Este por muchos años sabemos que se tratan de ciclos, ya que pasamos el 'verano caliente' y el quiebre de la tablita, y ahora tenemos frente a nosotros otra situación crítica y hay que ponerle la cara, pero no podemos estar rogándoles que vengan porque si tienen que pagar un café con leche en Gorlero con tarjeta -algo ridículo- es mejor que no vengan. Los argentinos aman Punta del Este y todo se trata de, reitero, de ciclos. La situación argentina va a reacomodarse y volverán a Punta del Este porque es su lugar de preferencia y, si ven la manera de hacerlo, pues los tendremos -ojalá- en forma masiva por aquí, pero los datos de la realidad están marcando lo contrarios.
El universo de la hotelería, el jueves a la tarde, se reunió en el Hotel El Remanso para analizar la difícil situación que se viene vivenciando por estos días en Punta del Este. De allí salió un comunicado en el que se le solicita al presidente Jorge Batlle y en consecuencia al Ministro Alfonso Varela la exoneración y/o devolución del IVA en las tarjetas de crédito de la clientela argentina.
Para la presidenta del Centro de Hoteles y Restaurantes de Punta del Este, Susana Gaibisso, la situación también es bastante compleja en su consideración: «Todos los hoteleros estamos con un grado importante de incertidumbre en cuanto a lo que puede suceder en la temporada. La inestibilidad en la Argentina ha promovido esta situación directa en nosotros y, desde el viernes pasado, se han cortado las consultas en la mayoría de los complejos hoteleros.
las reservas, por lo que sé, son mínimas y efectivamente ha existido un porcentaje si se quiere importante de cancelaciones, de modo que las perspectivas al día de hoy, porque mañana no sabemos que puede pasar, son realmente negativas». Gaibisso señaló asimismo que en esta ocasión, algo sorprendente, «el mercado brasileño está también con una lentitud que no esperábamos y en cuanto a los uruguayos seguramente, como en la temporada anterior, los tendremos en forma masiva durante los fines de semana.
Estamos haciendo los mayores esfuerzos para sacar adelante la temporada, estamos ajustando tarifas de acuerdo a las posibilidades reales y potenciales de cada hotel, pero insisto que estamos en una situación de que no sabemos lo qué va a pasar».


Turismo
Realidad Semanal
24/12/2001




