Nadie puede dudar que la actividad turística es fundamental para la economía del departamento, para su desarrollo material y para el bienestar de su población. Todo lo anterior es de recibo para nuestra ciudad de Piriápolis y sus adyacencias. Año tras año, pasada la temporada estival surgen desde todos los sectores públicos y privados, opiniones que a modo de balance, reconocen méritos, critican acciones, promueven responsabilidades, prometen cambios o asumen compromisos.
Luego llega el otoño, el invierno, el tiempo pasa y se convierte en el mejor de los jueces, se olvida lo reconocido, lo criticado, lo prometido, lo asumido. Desde hace tiempo, tenemos la sensación de que esto es un proceso circular que pasa invariablemente ante nuestros ojos como una película que ya vimos.
Hay que cambiar y hay que hacerlo ahora porque el tiempo perdido no se recupera y corre en contra nuestra. Empecemos primero por un cambio de mentalidad porque es cierto que padecemos una aguda crisis económica, pero no debemos permitir que esa crisis anule nuestra inteligencia, inhiba nuestra voluntad o quebrante nuestro espíritu.
Luego, analicemos que podemos hacer con los pocos recursos de nuestros bolsillos y sumándolos al ingenio y al trabajo seguramente obtengamos buenos resultados. Debemos darle vida y color a la ciudad, pintemos los frentes de los locales comerciales, de las casas, cambiemos la iluminación, plantemos flores en los jardines, limpiemos los predios baldíos y evitemos acumular basura cualquiera sea su origen.
Invitemos con una copa de vino uruguayo o con un sabroso café a quienes comieron o cenaron con nosotros, regalemos bombones o flores a quienes compraron en nuestros comercios, realicemos un sorteo entre quienes se hospedaron con nosotros de una estadía para el próximo fin de semana.
Y siempre, agradezcamos la visita con gentileza y afecto. Nosotros no sólo vendemos un servicio o un bien de consumo, debemos también brindar calidez humana y un trato preferencial. A la tarea del sector privado, debe agregársele la del público. En primer lugar el Municipio debe proceder urgentemente al bacheo de las calles, hoy en pésimo estado en muchos barrios, debe levantar los desechos vegetales acumulados en distintos puntos de la ciudad, debe podar con prontitud las palmeras de la Rambla y barrer la arena que se deposita en ella y en sus aceras.
Debería también colocar cartelería, que tanto hemos reclamado- en los tres accesos a la ciudad con leyendas que por ejemplo dijesen "Bienvenidos a Piriápolis, disfrute de un turismo natural", o "Gracias por visitarnos, ansiosos esperamos su retorno".
Ninguna de las acciones que hemos enumerado antes suponen un gran desembolso económico para el erario municipal, requieren sí vocación de servicio y voluntad de trabajo. Nunca debemos olvidar que la mejor promoción es la que hace un visitante que retorna a su lugar de origen satisfecho y complacido de sus vacaciones.
Estamos al inicio de la primavera, en el momento justo y propicio para mancomunar esfuerzos y promover acciones que logren realizar las propuestas que hemos anotado anteriormente. No debemos desperdiciar la oportunidad de trabajar unidos y de vencer la desesperanza porque el tiempo pasa implacablemente y no nos espera.


Turismo
Jorge Céspedes / Edil EP-FA
18/10/2001




