"Todavía falta mucho", dijo Andrés Silva cuando en pocas palabras se dirigió a su gente que completaba las instalaciones del Campus Municipal de Maldonado. Eran pasadas las 19 horas del pasado martes y nuestro departamento recibía a un hijo adoptivo que con mucho esfuerzo y desde el exterior, trajo una precea dorada colgada sobre su pecho. Andrés obtuvo la Medalla de Oro en el Campeonato Mundial de Atletismo de Menores y record mundial en Octatlón en la ciudad canadiense de Sherbrooke.
Todos hablarán de las marcas, del hecho histórico que constituye dicho logro pero también debemos, entre todos, permitirnos el abuso de pasarnos la mano por la espalda y decir que: "Andrés, el mísmisimo campeón mundial camina las mismas calles que nosotros".
¿Cuántas veces nos enceguesemos por las luminarias que llegan por las cadenas internacionales y obvservamos a esos morenos de ébano rompiendo marcas en las pistas del mundo? Ahora quizás el mundo mira con asombro y admiración como de un "paisito" de tres millones de habitantes, surgió una "fierita" como le dice su profesor Andrés Barrios.
Pero además y achicando el mapa, por más que Andrés sea oriundo de Tacuarembó, deportivamente es un genuino producto del aire maldonadense, de las mañanas frías del Campus y de los camiones acolchonados (a prepo para viajar más cómodos) que todos los domingos salen en busca de pistas o gimnasios para competir en todo el Uruguay.
Es producto, de una apuesta o mejor dicho de una inversión, en la que no existen banderas políticas y en la que estamos todos detrás. Otra vez permitámonos el exceso y repitamos con fuerza que Andrés, es uno más de los que tiene escrito a fuego en su etiqueta, "producto Made in Maldonado".
Foto de nota: http://www.iaaf.org/


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21/07/2003




