Respaldados por una inversión de más de 10 millones de dólares, expertos en la materia están trabajando en la renovación del oleoducto submarino situado en la ciudad de José Ignacio. Se prevé que la obra finalice a fin de mes de no mediar inconvenientes climatológicos.
Intensos trabajos se llevan a cabo en la vecina ciudad de José Ignacio, donde personal experto se encuentra trabajando en la renovación del oleoducto submarino. Alrededor de 50 hombres llevan adelante el reemplazo de un tercio de las tuberías que conectan la boya petrolera con los depósitos terrestres.
Este proyecto es apadrinado por la empresa de origen italiano Sea, la cual ganara la licitación otorgada por Ancap en el año 2002. El costo total del emprendimiento ronda los diez millones de dólares, sin contar los impuestos.
Antes de comenzar los trabajos, se llevaron a cabo minuciosos estudios para determinar el estado de las tuberías. El primero de ellos se realizó en 1993, repitiéndose en 1999. Durante estos estudios se detectaron graves deterioros en el oleoducto, causados principalmente por la corrosión provocada por las aguas oceánicas. Cabe aclarar que esta renovación pretende dotar de mayor seguridad al proceso de descarga del crudo, y no significa que hayan antecedentes de derrames en la zona.
El ingeniero Alejandro Fernández, funcionario de Ancap, informó que la obra constará del reemplazo de 1050 metors de tubos de acero de 36 pulgadas de diámetros y media pulgada de espesor, trabajo que deberá producirse a 20 metros de profundidad. Además se instalarán nuevas válvulas con comando a distancia desde los buques de descarga o la terminal en tierra.
Las obras son controladas mediante un sistema satelital y sensible a movimientos submarinos, que de forma precisa y paciente ordenará las maniobras a realizarse ante eventuales inconvenientes, como puede ser el estado del tiempo.
La importancia de este proyecto es mayúscula, ya que por año llegan a nuestra zona alrededor de 10 buques de descarga, lo que equivale a 12 millones de barriles de petrólero, cuyo destino es la refinería de Ancap. Por ende, cualquier problema durante la descarga podría ocasionar un desastre ecológico, y estas medidas de precaución ayudarán a evitarlo.
Foto nota: http://www.ancap.com.uy


Sociales
Martín Tabeira
11/04/2003




