El Club Nacional de Football de Montevideo se quedó con la segunda edición de la Copa Conrad Ciudad de Punta del Este, tras vencer en definición de los once pasos a Cerro Porteño. Los tricolores tenían la copa casi perdida, cuando un zapatazo en la hora de "Ojota" Morales los llevó a los penales, donde Jorge Bava contuvo el remate de Fidel Pérez.
El pasado martes, en realidad ya en las primeras horas del miércoles, tuvo su punto cúlmine la segunda edición de la Copa Conrad Ciudad de Punta del Este, que comienza a tomar fuerza para erigirse en poco tiempo como un clásico del verano puntaesteño.
En esta oportunidad el campeón fue el Club Nacional de Football, tras vencer en sendas definiciones por penales a Peñarol en el superclásico y a Cerro Porteño de Paraguay, luego de comenzar perdiendo ambos encuentros y con una efectividad total en los remates de castigo.
El certamen tuvo su puntapié inicial el domingo, con la contundente victoria de Cerro Porteño sobre Vélez Sarsfield, el último vicecampeón argentino, por 3-0 con anotaciones de Juan Fernández de Alesio, Domingo Salcedo y Mario Grana de penal.
El partido fue opaco, destacándose únicamente los goles del conjunto asunceño, principalmente el segundo, al término del primer tiempo, con una tremenda volea de Salcedo que se incrustó en el arco de Gastón Sessa.
A segunda hora se vivió la fiesta máxima del fútbol uruguayo, el superclásico entre Nacional y Peñarol, que luego se viera opacado por los desgraciados incidentes acaecidos entre los barrabravas de ambos equipos.
El juego comenzó con superioridad de Peñarol, que logró la apertura al filo de la primera parte mediante una jugada extraordinaria del sanducero Gonzalo Pizzichillo. Pero en el complemento, la indisciplina de los pupilos de Fernando Morena llevó a que Peñarol se quedará con 9, regalando el encuentro a su tradicional rival.
Nacional, con algunos problemas físicos producto de la pretemporada, no desaprovechó la oportunidad y con dos hombres de más consiguió el empate mediante gran definición del minuano Abreu, que pese a haber sido borrado de la cancha por el haitiano Pierre, se benefició de un grueso yerro del caribeño para quedar solo ante Elduayen y empatar el partido.
Parecía que Nacional se podía llevar el partido en los 90', pero casi enseguida del gol del empate, la barra de Peñarol comenzó a lanzar proyectiles (en su mayoría botellas de vidrio y plástico) al arquero tricolor Sebastián Viera, lo que hizo que el partido se detuviera durante casi 15 minutos.
Tras la reanudación se jugaron sólo 10 minutos, y luego fueron a los penales, donde ambos equipos demostraron gran categoría para patear los remates, hasta que llegó el turno de Gabriel Cedrés, cuyo remate al centro del arco a media altura fue contenido por Viera para dar a Nacional el pase a la final.
El martes a primera hora jugaron por el tercer puesto Vélez y Peñarol, en partido que los aurinegros afrontaron con un plantel de suplentes, cayendo claramente por 2-1 ante un Vélez Sarsfield que no estuvo a la altura de lo que se esperaba del equipo de Liniers.
Daniel Pereira adelantó a los carboneros, mientras que Lucas Valdemarín y Fabricio Fuentes dieron vuelta el score para los velezanos, que se quedaron así con el tercer lugar del certamen.
A segunda hora se jugó la final entre Nacional y Cerro Porteño. El equipo paraguayo logró la apertura del marcador tras un tiro libre ejecutado en gran forma por Santiago Salcedo a poco del final del primer tiempo.
En el complemento, la visita se paró mejor en la cancha y estuvo cerca de liquidar el pleito, pero falló en su sector ofensivo. Por su parte, sin jugar bien, Nacional nunca bajó los brazos y en la hora misma de culminación logró el empate con un golazo de Oscar Javier Morales, que aprovechó un grueso error defensivo de Cerro Porteño.
En los penales, Nacional nuevamente fue infalible, mientras que su arquero Jorge Bava, ante el viaje de Viera a Italia, tapó el disparo de Fidel Pérez, que remató débil y anunciado.
Luego de finalizado el partido se realizó la entrega de la Copa y las medallas, donde la escultural Pamela David, la cara del Casino Conrad, fue la principal protagonista junto a los jugadores albos.
Un capítulo aparte merecerían los incidentes ocurridos entre inadaptados de ambos lados una vez finalizado el encuentro clásico el domingo, los cuales repudiamos y urgimos a que no se permita vuelvan a ocurrir jamás en un escenario deportivo de nuestro país.


Deportes
Martín Tabeira
26/01/2005




