Punta del Este ciudad del arte
Vera Sandana
08/02/2010
Punta del Este es una ciudad abierta al arte, ya que se han instalado muchísimos ateliers de artistas locales y regionales, que la han elegido por la paz que brinda durante el año para trabajar en sus obras y por el movimiento de la temporada para darse a conocer. Verano a verano Punta del este es una vidriera del arte joven rioplatense.
Bien sabido es que la movida esteña en temporada estival se llena de glamour y personalidades del jet set internacional, pero esto es sólo una de las facetas de la ciudad.
Crecen, cada vez más, con una filosofía diferente y un selecto público que los frecuenta, los "Circuitos de Arte", convirtiéndose en uno de los puntos fuertes de Punta del Este.
Artistas plásticos de renombrada trayectoria exhiben sus obras todo el año. Existen rutas recorridas por los amantes del arte para conocer, adquirir obras y participar de actividades de integración.
Los más reconocidos son el de la zona al este del Arroyo Maldonado, que permite recorrer desde La Barra hasta José Ignacio los diferentes ateliers y galerías de arte, conocer a los artistas y por supuesto adquirir preciadas obras.
Los viernes durante el verano, los artistas abren sus puertas e invitan una copa de champagne a los visitantes en los denominados "Gallery Nights".
José Ignacio ha desarrollado su perfil afín con el arte, con fuertes inversiones creadas para exponer y vender arte nacional. Galería Los Caracoles es uno de los lugares que allí marcan tendencia, es un centro donde el arte nacional, el buen gusto y la artesanía de nivel, se conjugan para el deleite de aquellos que aman todas las manifestaciones artísticas.
La península también es rica en galerías y ateliers ubicados en Gorlero o en la rambla, abiertas durante todo el año.
En la ruta interbalnearia sorprende el "Poblado de Artistas" creado por los responsables del Hotel Club del Lago, con el objeto de generar un espacio en donde los artistas pueden crear libremente y estar en contacto entre ellos.
Además de exposiciones, hay jornadas donde los visitantes pueden tener un espacio para crear y jugar con las distintas disciplinas de las artes plásticas.
También, Punta del Este cuenta con los museos de Casapueblo -la obra más impresionante del renombrado artista uruguayo Carlos Paéz Vilaró sobre el lomo de Punta Ballena- y el Museo Ralli en el exclusivo barrio residencial del Beverly Hills, que cuenta con pinturas y esculturas de artistas latinoamericanos contemporáneos y con una serie de esculturas de Salvador Dalí, únicas en el Uruguay.
El mercado crece entre un 15 y un 25 % año a año y los nuevos artistas representan la mayor parte de las ventas en las galerías y talleres.
Es fácil encontrar un Gurvich de 80.000 dólares, un Figari de 120.000 ó un Torres García de casi 1.500.000, colgados de una pared o en una vidriera.
Esto convierte a Punta del Este en un apetitoso y hasta extraño “mercado de arte de verano”, que funciona durante dos meses como una vitrina con vista al mar.
Esta temporada, si hubo quienes se beneficiaron con el mal tiempo, ésos fueron los galeristas. Según los dueños de los espacios más importantes ya se vendió aproximadamente un 20 % más que la temporada pasada.
Los clientes habituales son matrimonios que aprovechan el tiempo libre del verano para pensar en la decoración de su casa. Gastan entre 1.000 y 5.000 dólares.
Por lo general llevan más de una obra, pero en algunas oportunidades vienen empresarios que tienen clientes europeos y los envían a comprar una veintena de obras para decorar una casa.
Con el auge inmobiliario en Punta del Este, los galeristas están ansiosos porque se vienen buenos tiempos para ellos.
Y esperan tener su propio boom en el invierno, cuando empiecen a terminarse las casas que hoy están todavía en obra.
Año a año crece el número de galerías, y la denominada "Ruta del Arte", convoca a más de 1.000 personas por día todos los viernes de enero, por los ateliers y galerías en un mercado totalmente diferente al de Buenos Aires.
Para los que trabajan con autores consagrados, éste mercado les sirve para mostrarle al cliente y asesorarlo y luego terminar de cerrar la venta durante el año.
Alemanes, estadounidenses y australianos, son quienes se llevan del Uruguay obras de artistas jóvenes rioplatenses que representan el 80% de las ventas, contra un 20% de clásicos.
Al final de la temporada los grandes maestros siguen en exposición, pero un buen número de arte nuevo habrá encontrado otras paredes más privadas que las de las galerías, en algún rinconcito del mundo.



