El jueves 17 de mayo a las 19:00 hrs. Malena Muyala presenta su libro Pebeta de mi barrio en Biblioteca José Artigas de la Casa de la Cultura.
El olor a jazmín, las cortinas de la casa de la abuela, una siesta en la casa de la infancia, un baile de fin de año en la calle.
Las anécdotas tangueras que recorre el libro Pebeta de mi barrio “no son historias con un principio y un final sorprendente.
Son vivencias que la mayoría de los uruguayos tenemos en mayor o menor medida”, contó Malena Muyala.
La cantante y compositora de tangos es la cara visible de este proyecto que empezó en febrero de 2011 e implicó a otros músicos, autores y al propio público.
Porque a todo barrio al que Muyala llegaba con sus espectáculos de música gratuitos, invitaba a la gente a ser parte del proyecto. Podían escribir, cantar, tocar o bailar.
Lo importante era despertar un pedacito de la memoria colectiva que cada montevideano tenía.
Pero el proyecto fue creciendo y las anécdotas ya no solo llegaban de la capital, sino también del interior.
“Que Malena Muyala vaya a cantar a un rincón de la ciudad es una ‘excusa’ para llegar con la música y renovar los recuerdos de tango, de candombe, de barrio”, dice la propia artista.
Sus espectáculos empiezan con tango y terminaban con una cuerda de tambores, agregó la cantante, que ya tiene tres discos editados.
El volumen incluye un CD con once canciones interpretadas por Muyala y con la colaboración de Rubén Rada.
Diez de estas canciones fueron elegidas entre las 45 mencionadas en los relatos, como Che papuza, oí y Garufa.
“Fue un aprendizaje porque se trata de temas dentro de un terreno que no exploro”, reconoció. Y continuó: “Es un guiño a ese tango más reo que no acostumbro a cantar”.
La undécima canción, en cambio, es una milonga compuesta por Muyala e inspirada en esa “energía” que sintió mientras trabajaba en el proyecto, contó.
Materia de sueños
“En época de los Beatles y la porteñada, (‘Pancho’) logró –con sus discos de pasta– que empezáramos a escuchar y disfrutar el tango”, cuenta una de las tantas historias que pertenecen a figuras conocidas como Estela Magnone y a autores ignotos.
La anécdota de “Pancho”, un porteño boxeador que trabajó de custodio de Juan Domingo Perón que ponía tangos en una plaza todos los sábados y domingos, es una de estas historias mínimas de autores anónimos para el público en general.
Allí poco importa si este señor existió o si siquiera conoció a Perón, lo que importa es que forma parte de un recuerdo de identidad.
“Son relatos hechos de la misma materia de los sueños: realidad e imaginación, entrelazadas, fundidas”, se indica desde la editorial Aguilar sobre el libro.
A lo que se agrega: “Así, el recorrido por estas páginas es mucho más que lectura. Es pasear entre nuestra gente, famosos e ignotos, acompañados por Malena que nos canta al oído, mientras pasamos las páginas y descubrimos lo que hay detrás de una esquina. Y de otra, mucho más allá”.
Entrada libre.


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